¡Bienvenidos! ¿Quiere eso decir que han llegado bien a este lugar, que son bien recibidos o es una bienvenida para el blog? (Sí, vi y leí hace poco esa historia que estás pensando y era una broma fácil para abrir. Igual y carece de gracia, pero nos vamos conociendo. Al menos si captaste de qué iba esto.)
La entrada de bienvenida de los blogs es curiosa, en particular porque se va quedando atrás y atrás hasta que a nadie le importa. Pero igual, es una especie de tradición ponerla. Un inicio, un punto de partida.
Nos gusta que la vida tenga inicios y finales. Nos da la falsa seguridad de un nuevo comienzo. La ilusión tranquilizadora de que algo puede quedar realmente cerrado y archivado, cada vez más atrás. Preferimos olvidar que la vida, queramos o no, no es más que un continuo.
Tal vez si están acá nos conocemos de algo. Tal vez no. Puede que sea el inicio de nuestra relación, pero no es ni mucho menos ni tu inicio ni el mío. A lo mejor es el inicio de una nueva fase de lo nuestro. O el final, si decides que no quieres leerme más. ¡A fin de cuentas en un continuo todo es tan efímero!
Así que bueno, aquí está la entrada de inicio: ¡bienvenidos!
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